Desafíos, compromiso y justicia

En un recorrido por los pasillos del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, entre el trajín de abogados y litigantes, nos adentramos en la oficina del juez Yvan Córdova. Su rostro, sereno y atareado, contrastaba con el contexto imaginado de lo que es un juzgado. A pesar de su apretada agenda, el juez nos recibió con una amabilidad que irradiaba calidez, dispuesto a compartir su visión sobre la justicia en Bolivia.

Desde el inicio, Córdova nos sumergió en su trayectoria, trazando su camino desde fiscal hasta llegar a la judicatura. Su experiencia, tanto nacional como internacional, se reflejaba en cada palabra, evidenciando un compromiso profundo con su labor.

“Esto es lo que a mí me gusta, me siento útil,
me siento al servicio de la sociedad”


Entre llamadas que interrumpían la conversación, el juez desplegaba una atención impecable, respondiendo a cada pregunta con claridad y extensión. Su seguridad al hablar infundía confianza, mientras compartía el orden de sus resoluciones, exponiendo un libro de tomas de razón que reflejan la organización de su juzgado.

Pese a la insistencia de su celular, el juez permanecía inalterable, enfocado en transmitir sus ideas. Nos guio por los laberintos del sistema judicial, destacando la corrupción como su principal enemigo. Para él, cada decisión es un acto de servicio público, una piedra angular en la búsqueda incansable de justicia.

Con gesto señalaba su cabeza, haciendo referencia a la mente de la sociedad, identificando en ella un segundo obstáculo: la cultura pleitista. Desde su perspectiva, muchos conflictos podrían resolverse con conciliación, evitando así la saturación de los tribunales.

El juez no escatimaba en ejemplos para ilustrar sus argumentos, convirtiendo conceptos abstractos en realidades palpables e historias de personas que recurren a la justicia. Entre sus herramientas, un bolígrafo con cámara grabadora, un símbolo de transparencia en un entorno opaco. Este se encontraba en el cajón de su escritorio, en una caja de con un estuche que contenía el bolígrafo y un par de cables.

“El sistema judicial no es eficiente, es necesario y sí resulta ser útil”

Afirmaba con convicción, abordando los desafíos que enfrenta día a día. Su liderazgo se manifestaba en cada acto, desde el trabajo responsable con su equipo, hasta la defensa incansable de la integridad judicial.

Pero su compromiso trascendía los límites de la corrupción. Con la misma vehemencia, abordaba la violencia contra la mujer, un problema que perfora en lo profundo de la sociedad boliviana. Con cifras contundentes, recordaba la urgencia de un cambio de paradigma, donde la credibilidad del testimonio femenino sea inquebrantable.


"Cada caso debe ser analizado en concreto"

Sentenciaba Yván Córdova, desafiando los prejuicios arraigados en la sociedad que perduran en los procesos en búsqueda de justicia. 

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